José Pelluch Posadas, poeta y maestro

(es) Pelluch fue un vecino de Benilloba que muchos recordarán paseando entre los cipreses del Calvari. Nacido en 1907 en Villamiel (Cáceres), tuvo cinco hermanos, su madre fue maestra nacional mientras que su padre era mancebo de farmacia. Empezó a estudiar Magisterio en Albacete pero hubo de dejar los estudios para ponerse a trabajar y los acabaría años después. Sus profesiones reflejan las vicisitudes de la época que vivió: dependiente de comercio y amanuense en Albacete, soldado voluntario en Benalua, guardia civil en Orense y albañil en Rabassa. En la Guerra Civil fue herido de gravedad en el bando republicano cerca de Borriana y ya en la madurez logró recuperar su título para ejercer como maestro nacional, ocupación que desarrolló en El Cubillo (Cuenca), Sòller (Mallorca), La Canalosa (el Fondó de les Neus), Benilloba y Penàguila.

En nuestro pueblo conocería a Elisa Herrero García, mi tía abuela materna, y tras una romántica boda tardía en 1962 se establecieron en la casa familiar de carrer Sant Pere. Aún conservo las obras completas de Kafka que me regaló Pelluch siendo yo una niña y a él le debo mi pasión por la lectura.

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José Pelluch Posadas y Elisa Herrero García, la Reina, en 1977

Entre su correspondencia, cartas de otros amantes de la poesía como José Cuenca Mora y Felipe Mondría Sanz además de reputados escritores tal que Ernesto Sábato. Pelluch creó artículos y cuentos, colaboró en revistas como Poesía Hispánica y su obra poética ha aparecido publicada en Las mil mejores poesías de la lengua castellana (1962), Cien poemas (1977), Otros cien poemas (1978), Tercer centenar de poemas (1978), Por los caminos del azul y Veinte sonetos (1985).

Releyendo sus papeles, destacan sus palabras en una entrevista (diario Ciudad, 2 de junio de 1977):
– ¿Qué futuro le augura a la Humanidad? Mientras le obceque todo lo material y por consiguiente los valores temporales, su existencia ira deteriorándose hasta culminar en una total autodestrucción. Solamente la espiritualidad es capaz de hacer del mundo un paraíso…

Como punto final a este homenaje incluyo el pregón que nuestro poeta escribió para el Programa de Fiestas de Benilloba de 1978.

Pregón

Detén el paso, viajero,
para escuchar el pregón
que al poeta-pregonero
le dicta hoy el corazón.
Benilloba, insigne villa,
te tiende hoy su mano franca…

Agosto. La luna brilla
como una gran rosa blanca.
Un derroche de colores
son las Fiestas. Noche y día
se confunden. Los tamblores
retumban su algarabía.

Las filaes van pasando
aguerridas y marciales;
acaso rememorando
viejas glorias imperiales…

¿Y las mujeres? ¡Dios mío!
Una loca tentación,
bálsamo contra el hastío
y dulcísima emoción.

Ya se sabe: hombres, mujeres…
Todo es una misma cosa:
vida, dolores, placeres…¡La vida es tan misteriosa!

Detén el paso, viajero,
que está en Fiestas Benilloba,
y hablar contigo yo quiero.

La luna, redonda y boba,
nos está mirando seria.
Quiero decirte, tan sólo,
que este mundo es una feria
de vanidad y de dolor…

José Pelluch Posadas

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El ciprés favorito de Pelluch, Calvari de Benilloba, 2016

(Artículo publicado originalmente en la Revista de Fiestas de Benilloba, verano de 2016)

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